PRESENTACIÓN
Regionalización de proyectos de intervención educativa se inserta en el eje organizativo Transformación de la Gestión debido a que el funcionamiento y organización de las instituciones escolares se inscribe en un espacio sui generis, de tal forma que la práctica educativa se constituya como una vía de diálogo entre la escuela y el entorno social. Más aún, que a partir del reconocimiento de la diversidad cultural y la tolerancia activa se construyan diálogos al interior y al exterior de la escuela.
El curso-taller implica revisar la articulación entre las relaciones mutuas y recíprocas de lo intra y extraescolar, de tal forma que en atención al sentido articulador del conocimiento, se pretende avanzar en la construcción y reconstrucción de planteamientos que enriquezcan y no segmenten el análisis de la complejidad en que tiene tiempo y lugar la práctica, es desde la antropología y la sociológica que son recuperados aportes hacia la reconstrucción del tejido sociocultural en que se vive la práctica.
La práctica tiene lugar en un contexto, sin el cual es una abstracción, por lo tanto ha de ser revisada en las condiciones en que se inscribe, ya que el contexto reúne partes diversas que están ligadas. Atender la peculiaridad del entorno en el que ésta tiene lugar y en el cual l@s niñ@s[1] viven, hace ineludible conocer la historia, geografía y cultura de la comunidad.
Cada contexto –sujetos, espacio, tiempo, interacciones – es único, no obstante esto no borra la diversidad y viceversa “la unidad humana la que lleva en sí los principios de sus múltiples diversidades. Comprender lo humano es comprender su unidad en la diversidad, su diversidad en la unidad” (Morin; 2001,53)
El aprendizaje de ver al mundo –incluido el ámbito de la práctica educativa– como un complejo de heterogeneidades y no como algo que debemos igualar. La diversidad se presenta de muchas formas –biológica, social, cultural– y ante ésta las soluciones iguales derraman la desigualdad.
La identificación de múltiples culturas que coexisten, remite a la descripción de una situación, deja fuera el debate en torno al tipo de relaciones entre las culturas, en todo caso admite la existencia simultánea, las formas en que éstas se relacionan no son atendidas, esto da lugar a plantear los límites de la multiculturalidad como categoría de análisis y como aspiración.
La diversidad cultural es un elemento que por sí mismo da cuenta de una forma de mirar la realidad, no obstante su carácter es descriptivo, aún cuando involucra una forma de pensar más allá de la homogeneidad, en la que no caben las visiones dualistas o polarizadas, permite identificar lo múltiple de las expresiones humanas, avanza en el reconocimiento de la multiculturalidad; sin embargo, la interculturalidad como categoría de análisis da un paso más que la multiculturalidad, ya que remite a la relación y formas en que interactúan – incluso puede resultar redundante señalar que la interculturalidad pretende las interacciones simétricas entre culturas – las culturas, éstas asumen como principios de relación el respeto, el diálogo y tolerancia activa entre los diferentes, es decir lo o el/la diferente, ante todo es y actúa desde su propia identidad.
El conocimiento y construcción documentado del contexto de la práctica, posibilita la identificación de entornos –sujetos, espacio, tiempo – sobre las cuales intervenir, bajo el sustento de diagnósticos situacionales, éstos son el punto de partida hacia la intervención ya que dan cuenta del estado actual –problema, necesidad, oportunidad de mejora o centro de interés – a partir del cual se proyecta un estado deseable y posible.
El acercamiento a la construcción del contexto exige a la/el maestrante creatividad y libertad de exploración con sistematicidad metodológica, atendiendo a los caminos posibles para investigar el entorno. El acercamiento requiere establecer el contacto directo y personal con los sujetos en su ambiente cotidiano, por lo tanto cabe utilizar vías como la observación, la entrevista, la historia de vida y los testimonios hacia la creación de información basada en la interacción con los sujetos. (docente-población).
Desde la óptica planteada el desarrollo del curso taller, sugiere que los ejes de análisis se constituyen a partir de reconocer al sujeto docente como parte de un contexto múltiple y específico –simultáneamente como situado en un contexto áulico, escolar, social –. Desde éste se reconoce como integrante de espacios compartidos.
Las culturas como construcción no son estáticas, se transforman, muestran permanencias y continuidades; las identidades tampoco son perennes, el diálogo entre culturas potencia el dinamismo.
PROPÓSITO GENERAL
Al término del módulo se pretende que las/os alumnos logren:
Favorecer la capacidad de reflexión, conocimiento y reconstrucción del entorno global en el que tiene lugar la práctica educativa concreta, de manera que ubique en las coordenadas espacio - temporales a las/os actores sociales y las posibilidades de intervención.